jueves, 28 de septiembre de 2017
viernes, 22 de septiembre de 2017
martes, 12 de septiembre de 2017
Remember.
El altanero Pachichi afirmó a DIARIO DE CUBA tener “apoyo de las personas comunes en el barrio, no de los simpatizantes del Gobierno… Creo que sí tengo una probabilidad de ganar las elecciones en mi circunscripción".
En enero de 2015 fue recurrente en todos los sitios de la plataforma anticubana el llamado a la abstención, votar en blanco o a escribir consignas antigubernamentales en las boletas, para que fueran anuladas. Debo aclarar, a quienes no conocen nuestro proceso electoral, que la votación es secreta, y se garantiza la privacidad necesaria para que los electores ejerzan su derecho ciudadano al voto.
La circunscripción 51 de Bauta reportó en aquellas elecciones parciales una asistencia a las urnas de 601 electores, con solo 48 ausentes a las urnas, para un 92,6 % de concurrencia. 535 de las boletas depositadas fueron declaradas válidas, para un 89 %, 22 fueron entregadas en blanco y 44 anuladas.
En la lógica que utiliza el enemigo para evaluar el acontecer político de la Isla, serían 104 los vecinos de Pachichi que entonces dieron muestra de algún antagonismo al proceso revolucionario, lo que matemáticamente liquidaría la supuesta capacidad de una disfuncional red de apoyo a sus propósitos politiqueros, pues resultarían mayoría los simpatizantes del gobierno.
Un fugaz arrebato de objetividad pudo influir en la decisión de Pachichi a no auto proponerse como candidato a delegado del Poder Popular, a nadie le resulta cómodo ser reconocido como el pelele del barrio. Por eso siempre es útil remember, Pachichi Jr.
Hacer, la mejor manera de decir
El 1er Secretario del Partido de Bauta, “casualmente”, según la lógica del atribulado Pachichi, se encontraba en Playa Baracoa, al frente de las autoridades que organizaron la protección de los vecinos en lugares seguros; seguramente lo presentará como la pretensión de desviar la atención para continuar “reprimiéndole” lejos de la vista de sus vecinos; veamos qué historia cuenta a Diario de Cuba, para engrosar su expediente de “perseguido político”. Mientras tanto les comparto este material de Joel Mayor, periodista del semanario El Artemiseño.
Baracoa no se rinde ante el mar.
Playa Baracoa parecía un pueblo fantasma. El sábado, las casas más frágiles habían quedado vacías, al amparo del destino; las recias viviendas de mampostería, también. No había bañistas ni gente en las calles, apenas un yipi de la Policía, el viento y el cielo oscuro.
Mientras, las olas cada vez más dementes se abalanzaban sobre las rocas de la orilla, sobre los muros; se erguían más altas, más amenazantes, en masas de agua frenéticas capaces de tomar las calles. El sábado, el mar no era azul sino blanco, pero no había pureza alguna en su espuma.
Las autoridades entendieron bien el mensaje y se llevaron a la gente a un lugar seguro, lejos de la furia de vientos y olas. El sábado 9 de septiembre el mar reclamó la tierra, plantó bandera mucho más allá de sus fronteras y mostró sus fuerzas aun sobre paredes de bloques.
Alexander Valdés, presidente del Consejo de Defensa Municipal en Bauta, compartió su percepción preliminar sobre los estragos: varios derrumbes totales y un número algo mayor de derrumbes parciales, incluidas casas de mampostería en el suelo, inundaciones… Las olas arrastraron lo que encontraban a su paso; pasaron por encima de la tienda La Estrella, como si no estuviese a tantos metros de la orilla, comenta.
En tanto Irma empujaba aquellas aguas sobre el poblado costero, sus habitantes permanecían ya a buen resguardo en la Escuela Pedagógica Abel Santamaría.
Neisa García no escatimó elogios para las atenciones que le prodigaban: camas, alimentos, enfermeras, esmero… “¡Muy bien! Preocupados por nuestra salud, por el cuidado en especial para los niños. Desde los cocineros hasta el personal de limpieza y, por supuesto, las autoridades. Mejor que el Gobierno cubano, no hay”.
“¡Esto es Revolución o muerte!”, interviene Eugenio Asensio Veleño, como para que no queden dudas de la gratitud de todos. María Carmenate y las pequeñas Daineli, Dianet y Dayana asienten sin dudar.
El mar ha recobrado la cordura y se retira hacia donde suele quedarse. El viento dejó de rugir. Las nubes no consiguen ocultar más el Sol, la única luz aún en playa Baracoa, hasta que se restablezca el servicio eléctrico.
Poco a poco, el tiempo premia el esfuerzo de muchos, de los directores de Comercio, Transporte, Acueducto, Salud Pública…, del Consejo de Defensa, que en medio del huracán trabajaron en función de preservar vidas y garantizar lo indispensable al pueblo. Irma va quedando atrás.
lunes, 11 de septiembre de 2017
La verdad es relativa.
Los majaderos mejor pagados de Artemisa han debutado cuasi guionistas de lo peor de los programas seriados de la TV de Miami, y han mantenido el seguimiento a un tema cual reality show, desde el número 53 de su publicación invisible. La trama la ubican en Artemisa, a partir del mes de julio, y los protagonistas son una humilde familia de esta ciudad, “amenazados” por las “insensibles” autoridades gubernamentales y policiales con el desalojo de la vivienda que ocupan ilegalmente desde el 26 de mayo del actual año. Como han sostenido que su “mayor virtud (es) decir la verdad completa”, quiero aclarar algunas imprecisiones y omisiones en la historia mal contada por estos pretensiosos escribas.
“Yoelsi Olasabal Olivera, … madre de tres hijos… se vio obligada irrumpir de forma ilegal en la vivienda que actualmente ocupa en la calle 48 # 3719, Artemisa… impulsada por su deplorable situación social y el delicado estado de salud de su hijo menor de 6 años”, así comienzan la historia, que titulan “Intento de desalojo a niño con seis operaciones”.
Yoelsi Olasabal reside en Artemisa desde septiembre del 2015, con dirección oficial en Finca La Minerva, Carretera Waterloo, en una vivienda confortable, de la que decidió salir, a pesar de la oposición de la dueña, que sostiene la quiere como a una hija, y era ese precisamente el lugar al que se le regresaría, no se trataba de lanzarla a la calle, como no ha ocurrido nunca en la Cuba en revolución, siempre se ha regresado al lugar de origen, a quien usurpa una vivienda ajena,como es el caso, a la que ingresó fracturando varias tablillas de una persiana lateral, y pese a la oposición de los vecinos.
Ella llegó a Artemisa, procedente del municipio Yara, en la provincia Granma, y allá resultó advertida en el 2013 por las autoridades, cuando ocupó ilegalmente un local de trabajo del Registro de Consumidores de aquel municipio, del que fue regresada a su vivienda.
Resulta sospechoso que los majaderos no hayan querido mencionar al hijo mayor de Yoelsi, Dayán Combana Olasabal, de 18 años, quien estudia una carrera universitaria en la Facultad de Ciencias Médicas de Artemisa, y milita en las filas de la UJC.
Señalan el 14 de Junio como fecha “del intento de desalojo, engaños, amenazas y tortura psicológica a que fueron sometidos las víctimas”, destacando la presencia de un grupo de funcionarios, menos la de una pediatra y la tripulación de una ambulancia, igualmente convocados. Resaltan “el fuerte trauma que atravesó la madre, a quien llegaron a decirle que le quitarían sus hijos e iría presa si no salía del inmueble”, sin que aporten la causa de que esto no se ejecutara por las autoridades. Quizás la razón se encuentra en que Yoelsi Olasabal se comprometió a abandonar voluntariamente, el 30.06, la vivienda ocupada ilegalmente, y trasladarse a casa de alguna amistad, hasta que se le micro localizara un terreno y se le entregara un subsidio para la construcción de su casa, ascendente a 85 mil CUP.
El incumplimiento de su compromiso motivó nuevamente la visita de las autoridades. Si fuera cierto que Yoelsi pidió a la funcionaria que la “alojara en su casa”, es de esperar que hiciera igual petición al mediocre Raúl Velázquez, pero omiten su respuesta a esta petición, aunque conozco que dispone de una habitación confortable en su vivienda, que no es ocupada por ninguno de sus convivientes; tampoco cuentan si, en gesto desinteresado, se brindó él, o su fiel seguidor, Roberto Moreno, a sufragarle al menos la medicina que consume el hijo enfermo de Yoelsi, que son 20 CUC, muy por debajo de los 720 CUC que enmarañan mensualmente a sus falderos.
Es una sandez poner en boca de Yoelsi la pregunta ¿es acaso esta la revolución tan humana de la que tanto hablan a diario por los distintos medios de comunicación?, pues ella reconoce las atenciones que ha recibido siempre de su Revolución, en que destacan las seis operaciones a que ha sido sometido su hijo, la asignación de un maestro para que lo asista en la casa donde residía, la formación de sus dos hijos mayores, y la confianza en que siempre se respetará su dignidad humana.
A los majaderos de Artemisa, un consejo: sean más humildes en su narcisismo mediático, solo hay una verdad absoluta, que la verdad es relativa.
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