
Por Raúl Antonio Capote.
(Reflexiones en torno al 4to aniversario de
Las Razones de Cuba)
.
Cuatro
años es poco tiempo, pero para nosotros han sido cuatro siglos de
fervor, entusiasmo, pasión y cariño, un cariño inmenso, incomparable, ha
sido un periodo de retos, de adaptación, de incomprensiones, de dolor
también. Hace cuatro años se realizó la denuncia pública conocida por
Las Razones de Cuba a través de la exhibición por la televisión cubana de
la serie del mismo nombre, comenzó con los capítulos de
La Ruta del Terror, donde el pueblo cubano y el mundo entero conoció las acciones de hombres como
Chávez Abarca y Ernesto Cruz León, responsables de actos terroristas en La Habana,
actos organizados y financiados desde los EE.UU.
Luis Posada Carriles, la
Fundación Nacional Cubano Americana, la CIA son denunciados contundentemente por Cuba como autores intelectuales de las
bombas puestas en la Habana,
Percy Alvarado, agente Fraile para la Seguridad del Estado cubano da elementos incuestionables sobre estas actividades enemigas.
La Serie continúa y el 26 de febrero se hace pública la actividad de dos agentes de los Órganos de la Seguridad del Estado,
Moisés Rodríguez, agente Vladimir, compañero que durante 27 años permaneció dentro de las filas de la contrarrevolución y
Carlos Serpa Maceira, agente Emilio, periodista independiente, hombre de confianza de los medios de prensa contrarrevolucionarios en Cuba y Miami, vocero de las
Damas de Blanco, grupo creado y financiado por los servicios especiales estadounidenses.
Luego saldría la historia de
Dalexis González Madruga, agente Raúl, un joven ingeniero a quien la CIA con todo su poder y dinero no pudo comprar, la historia casi legendaria de
Frank Carlos Vázquez, agente Robin, quien estuvo 5 años en Chicago,
EE.UU,
y la del hombre extraordinario que dedicó toda su vida a combatir a los
enemigos de la Revolución, 36 como agente de la Seguridad del Estado,
José Manuel Collera Vento. El agente Gerardo.
El último capítulo de la serie saldría el 4 de abril del 2011, donde estuvo implicado el autor de estas líneas.
La vida nos unió a los 6 de las Razones como el pueblo comenzó a
identificarnos, nos volvimos más que hermanos, nos unen cosas muy
fuertes, son vínculos que nada puede romper fácilmente, nuestro amor a
Cuba, nuestro amor a la Revolución, nuestra fidelidad a la patria a
Fidel, a Raúl y al Ministerio del Interior del que nos consideramos
hijos. Nos diferencian algunas cosas, lógicas, dada la experiencia
personal de cada cual, somos críticos entre nosotros y con nosotros,
pero como dijo Fidel el ser capaces de hacer la renuncia más grande que
un hombre puede hacer que es la renuncia aparente del honor, nos hizo
fuertes y tolerantes, comprensivos y combativos a la vez.
En cuatro años hemos recibido el cariño inmenso del pueblo, en todas
partes, en todas las circunstancia, amor que sabemos no va dirigido a
nuestras personas sino a lo que representamos y defendemos, cuando en
esos primeros meses en que salimos a la luz pública nos veíamos rodeados
de personas constantemente, abrazándonos, queriendo fotografiarse con
nosotros, cuando éramos recibidos como héroes en poblados, ciudades,
calles, parques, gobiernos y sedes del partido en las provincias,
podemos asegurar que nunca la vanidad hizo mella en nosotros,
quizás
alguno creyó que la misión cumplida era importante y sinceramente
pensamos y creíamos, mirando a nuestros compañeros, cuanto valor se
necesita para salir así dar la cara y entrar en la lista negra para
siempre de los enemigos, de la CIA, de la contrarrevolución y de los tapaditos, pero pensábamos enseguida, la vida si es necesario por este pueblo generoso de héroes que nos da más de lo que merecemos.
Hemos vivido también ataques `personales, en la calle, en las
guaguas, en todas partes, no solo de la contra también de los tapaditos,
de los resentidos, de los envidiosos, de los que se dejan dominar por
las miserias humanas, hemos sufrido la incomprensión de los burócratas,
de los que creen tener una vara para medir, evaluar y premiar el
sacrificio de los demás, pero que poco nos conocen, no saben, no pueden
entender que somos, que crecimos en la escuela de Fidel, que sabemos que
toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.
No tenemos privilegios, andamos a pie compartimos P-4, P-6,
almendrones, botellas, junto a nuestro pueblo, que nos cuida, que nos
regaña cuando nos ve, por ejemplo, regresar tarde y esperar en el
Paradero de Playa un P-4 para ir a casa, que no nos quiere cobrar cuando
nos prestan un servicio propio de su negocio particular, que nos confía
sus problemas, sus dudas, que cree en nosotros, que nos invita a su
casa a compartir como parte de su familias, somos cubanos de a pie.
Somos gente común, compartimos carencias y dificultades, como todos,
formando parte de todos. Hemos carecido de cosas elementales en este
proceso de readaptación a la vida normal, en que nuestras vidas dieron
un giro de 180 grados, tantas cosas cambiaron de golpe, empatar el
tiempo y la vida allá donde la dejamos hace años con nuestro tiempo de
ahora, había que jugar al duro, la vida había seguido su curso
inexorable, teníamos que empezar de nuevo, algunos de cero.
Vivimos durante años como especie de monjes que renuncian a todo lo
material de este mundo, dedicados a cumplir con la tremenda oportunidad
que se nos daba de servir a la patria, agradecidos de que se nos
confiara tan honorable tarea, temerosos de no estar a la altura,
vigilantes del posible error humano, nada se interponía en nuestro afán,
el deber lo cubría todo, planes de vida, expectativas, carrera
profesional, futuro, familia.
Ahora de golpe, estaban los libros por escribir, la carrera
abandonada, los problemas por solucionar, la vida normal frente a
nosotros, las pequeñas cosas cotidianas, el gozne de la puerta, el techo
que se filtra a chorros cuando llueve, el todo y la nada cotidiana en
medio de una felicidad que no conoce límites. ¡Cumplimos!
Hemos recibido condecoraciones, premios, medallas, reconocimientos de todo tipo, no todos merecidos. Nunca solicitados.
Durante estos cuatro años hemos estado en contacto con millones de
jóvenes en todo el país, universidades, escuelas secundarias,
pre-universitarios, escuelas formadoras de maestros, no hemos dejado de
recorrer el país, ni pensamos dejar de hacerlo mientras creamos útil
nuestro mensaje, nuestros intercambios con la nueva generación, creemos
que nuestro conocimiento del enemigo es necesario trasmitirlo,
compartirlo.
Aprendimos a escuchar y hemos aprendido mucho de
nuestros jóvenes en quienes creemos y confiamos plenamente. A ellos
entregamos nuestras vida de ahora en lo adelante, no aspiramos a más que
ha servirles.
En estos cuatro años sufrimos el dolor de
la separación con nuestros seres queridos, la lejanía que se hizo
inmensa con muchos de ellos después de la denuncia del 2011, la muerte
de mi madre, su casi agonía de un año, sin poder estar a su lado, sin
poder acompañarla, sin poder darle ánimo, sin poder despedirme de ella a
la hora final, después de más de 5 años sin verla, ella allá en Miami,
dejó una profunda huella en mí.
Nuestros hijos crecieron, tenemos muchas razones para estar orgullosos
de ellos, pasaron duras pruebas y salieron mejores hombres y mujeres.
El 24 estuvimos en el Palacio de las Convenciones de la Habana en el acto donde se entregó la
orden Playa Girón y el Título de Héroes de la República de Cuba a
nuestro cinco hermanos, René, Tony, Gerardo, Ramón y Fernando,
compartimos la emoción del momento y sentimos que un ciclo se cierra,
estamos orgullosos, aquí están en medio del pueblo nuestros cinco
héroes, también pusimos nuestro granito de arena en su liberación.
Hoy, junto a los niños de la Colmenita, junto a nuestros Diputados,
junto a la Dirección de nuestro país, junto a nuestros compañeros,
gritamos con toda la fuerza del alma ¡CUBA, amada, qué otra cosa podemos
que hacer!
Aquí estamos y estaremos siempre los 6 de las Razones, en combate,
junto a nuestro pueblo. Viva Fidel, Viva Raúl, Viva la Revolución.
La Habana, Palacio de las Convenciones, 24 de Febrero Aniversario 120 del Reinicio de la Guerra de Independencia.
(Tomado del blog El adversario cubano)