lunes, 9 de marzo de 2015

Recuperar valores genera valor

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El primero de julio del 2013 marcó un momento importante en sus vidas, al iniciar las operaciones como socios de la coo­perativa no agropecuaria Reciclaje de Desechos Artemisa, el mismo día en que también comenzó a funcionar la de la provincia de Mayabeque, ambas pioneras en el país.
Solo algunos números demuestran la eficiencia de este modelo. En los primeros seis meses, la cooperativa recuperó 795 toneladas más de materias primas que el total del año precedente. Y qué decir de la motivación de los trabajadores: Oda­lys Barbón, ganaba 148 pesos quincenales de salario básico, ahora recibe alrededor de 3 500 mensuales, al igual que los restantes socios.
Sobre cómo fue concebida la cooperativa, comenta Orlando Falgueiras, su presidente: “Unos meses antes, a los trabajadores de la dirección municipal de materias primas Artemisa se nos plantea la idea de formar parte del experimento... Se comenzó a hacer el expediente, el cual fue aprobado, y ante el notario, nos constituimos como una nueva organización con fines económicos y sociales, en el Mausoleo a los Mártires, de la cabecera provincial”.
Entonces, cambiaron los términos, ahora serían socios, pero los hombres y mujeres eran los mismos, con experiencia acumulada en la actividad; solo debían aprender a trabajar con “nuevas herramientas”.
Orlando agrega que de esa forma, se puso en práctica lo planteado en el Lineamiento 235 del VI Congreso del Partido, el cual hace referencia a promover la intensificación del reciclaje y el aumento del valor agregado de los productos recuperados.
“La Empresa Provincial de Materias Primas Artemisa-Ma­yabeque nos concedió un crédito inicial para comenzar a operar, más 500 pesos que puso cada socio, para un total de 400 000, y fuimos capaces de pagarlo antes de noviembre del 2013.
“En los últimos seis meses de ese año recuperamos 3 195 to­neladas de materias primas, y obtuvimos una utilidad de un mi­llón 18 000 pesos, por lo que repartimos 20 000 por cada socio; con el dinero restante se crearon cuentas para los distintos objetivos de la cooperativa”.

UN SISTEMA FAVORABLE
“Disponemos de contabilidad (antes solo se llevaban los registros primarios) y personalidad jurídica, propias. Entre todos tomamos las decisiones de qué hacer, se llevan las ideas a la asamblea, y pueden o no aprobarse”, manifiesta el presidente.
“Teníamos un plan y ahora, un encargo estatal; luego de cumplir lo contratado le vendemos a terceros los excedentes, ya sean empresas o cuentapropistas, según la disponibilidad”, precisa.
Y poco a poco van creciendo, el año pasado alcanzaron las 4 268 toneladas, un ingreso de más de 14 millones de pesos, y las utilidades sobrepasaron los dos millones. Cada uno recibió 31 000 pesos, excepto un compañero que se incorporó a mediados de año, y adquirió cerca de la mitad de esa cifra; actualmente es socio de la cooperativa.
“Cubrimos los gastos con los ingresos, y cobramos en de­pendencia de lo que hagamos. Hasta ahora hemos tenido ga­nancias. Siempre hay compradores, y contamos con algo bá­sico: la materia prima”, puntualiza.
Este año tienen la responsabilidad de entregar a la empresa, 326 toneladas mensuales de materias primas, de 238 en las dos etapas previas, y 191 en el 2012.

BENEFICIOS PARA CADA PARTE
A pesar de ser pasadas las 2:00 de la tarde, pues es más frecuente que vengan un mayor número de personas en la mañana, coincidimos con varios artemiseños que acudían a este sitio y traían algunos de los 11 tipos de productos recibidos en el mismo.
“Cuando tengo algunas botellas vengo, me pagan a 2.50 la de ron y 1.20 la de cerveza. Otras veces traigo laticas, unas 75 son un kilogramo”, asegura Graciela Suárez, quien califica de buena opción la oportunidad de tener el dinero al momento en la mano.
Inés Hayne trabaja en la caja y explica que “había un límite de efectivo, por lo que muchos tenían que ir al banco a cobrar el cheque y hacer otra cola. Ahora no hay límites, y todos se van contentos porque se llevan el dinero desde aquí”.
Alrededor de 25 a 30 personas visitan a diario el establecimiento, incluso hasta más, según comentan los socios. Do­mingo Lezcano traía cinco kilogramos de aluminio y tres de cobre. “Hoy vine con poco; de vez en cuando me llego hasta aquí, también con cobre, pues estos productos se pagan bien”.
Mientras, Rolando Milián, salió del establecimiento con 375 pesos, pues entregó 75 kg de plástico.
El surgimiento de la cooperativa, sin dudas, ha estimulado la recuperación por parte de la población. Leonel García tiene 17 años y estudia en la Facultad Obrero Campesina. “Para hoy logré reunir 83 botellas de ron y 43 de cerveza. Vengo los lunes con frascos y los martes con metales, ya sea aluminio, bronce, cobre… Casi siempre traigo algo y así  tengo un ingreso seguro”, plantea, y aclara que “las botellas deben estar limpiecitas”.
Odalys trabaja en el sector desde 1982, y se encarga de recibir la materia prima. “La mayoría de los clientes son asiduos. Controlo y fiscalizo los productos traídos, se les revisa, clasifica, pesa… Los cuentapropistas son los que más ingresan, vienen todos los días, en el municipio hay más de 60 recogedores de materias primas”.
Y aunque han destinado los lunes para recibir los frascos, con el fin de poderle dedicar tiempo a revisarlos bien, pues el plan mensual es de 34 000, “al cliente no se vira, siempre se atiende, aunque vengan con otra cosa”, apunta Odalys.
“Tanto el cobre, como el plástico y el cartón son los que más traen, y los menos recibidos son los sacos, el aluminio y el hierro fundido”, añade el presidente, y asevera que en el 2014 pagaron a la ONAT 952 000 pesos.
Para realizar su labor de forma integral cuentan con medios de transporte (entre estos un tractor, un remolque y un camión), los cuales son arrendados, al igual que el local.
De 8:00 a.m. a 4:30 p.m. es el horario laboral, pero si es necesario siguen. Y el sábado lo dedican a la limpieza del lugar y recogen sacos en las bodegas.
Según Orlando “las personas se tienen que sentir estimuladas; se trabaja más, pero también se gana más”.
Desde un pequeño establecimiento, estos hombres y mujeres, recuperan valores —tarea a la que exhortó el Che hace varias décadas—, y demuestran constantemente que, modelos de este tipo, pueden triunfar.

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