lunes, 9 de marzo de 2015

Su Santidad ama al pueblo de Artemisa.



En realidad me resultó un tanto ridículo el mensaje de “amor” de Su Santidad Raúl Velázquez, publicado como editorial en el más reciente número de El Majadero, aunque fue una sorpresa descubrir, gracias a su talento, que “solo basta mirar por la ventana y ver la luz del día, que está ahí para todos… lo dice el sol: hoy amaneció para todos”; sin comentarios.

Debo reconocer, sin embargo, que en su conducta, este cuasi poeta y mercenario ha incorporado algunos gestos que pudieran denotar respeto a la pluralidad política, claro que mediante un precio "módico", al conocer que en su casa ofrece servicios de impresión, a color, de documentos, certificados de reconocimiento sindical, octavillas por el balance de la juventud comunista, trabajos prácticos de estudiantes de bachiller en los alrededores de su vivienda, entre otros.

 Su desprendimiento me obliga a reciprocarle con la sugerencia de que tramite una licencia de trabajador por cuenta propia, y de exigírsele la licitud de los medios que emplea, mostrar los documentos que acreditan su obtención con los recursos asignados por el ICLEP. Lo que no me atrevo a sugerir es lo que explicaría ante una reclamación de Normando Hernández, que en definitiva puso la plata.

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